La caja de 5 kg es el formato de referencia para una familia durante una semana de campaña: 5 kg de cerezas de La Salzadella recogidas a mano en el Baix Maestrat, a 4 €/kg, 20 € la caja. Mismo precio por kilo que las cajas de 2 y 10 kg; lo que cambia respecto a ellas es cuánta fruta tienes que ordenar y en qué plazo.
Cinco kilos obligan a decidir un orden de consumo
Este es el punto que más se subestima al elegir formato. Una caja de 5 kg no madura de golpe ni por igual: dentro de una misma partida hay piezas algo más avanzadas que otras, porque la recolección manual corta el árbol en su conjunto y no pieza a pieza según un cronómetro. Si se consume al azar, las más maduras se pasan mientras se comen las que aguantaban mejor.
El orden que funciona es el inverso al instintivo:
- Primero, las de color más oscuro y tacto algo más cedido. Son las que menos margen tienen.
- Después, las de pedúnculo aún verde y firme. Aguantan más días sin perder textura.
- Aparta desde el primer día cualquier pieza con la piel abierta. Una cereza agrietada acelera el deterioro de las que la rodean.
Separar la caja en dos tandas nada más recibirla, en lugar de ir picando de la misma bandeja, es lo que marca la diferencia entre aprovechar 5 kg enteros y tirar el último kilo.
A qué consumo real corresponde
Cinco kilos es la cantidad que una familia de cuatro consume en fresco a lo largo de una semana sin forzar y sin necesidad de congelar ni elaborar nada. Ese es el criterio útil para elegir: no el precio total, sino si vas a comerla toda en fresco.
Si la respuesta es que sobrará una parte, el formato correcto no es este sino el de 10 kg, que ya está pensado para repartir entre consumo y transformación. Y si la duda es al revés —que 5 kg sean demasiados para dos personas—, la caja de 2 kg resuelve el mismo pedido sin sobras.
Qué cereza entra en cada tramo de la temporada
La campaña se mueve aproximadamente entre las semanas 17 y 27, con el arranque de la recogida entre finales de abril y mayo según la primavera de cada año. Agro Beltrán trabaja una secuencia de variedades precisamente para sostener esas semanas sin depender de una sola.
Al principio suelen entrar Burlat, Ruby, Garnet y Brooks; conforme avanza la campaña se incorporan Lapins, Picota o Starking, según parcela y maduración. Para un pedido semanal recurrente esto tiene una consecuencia práctica: si compras 5 kg en dos semanas distintas, es probable que no recibas la misma variedad, y la textura y el calibre cambiarán con ella. Quien compra con regularidad acaba notando esa progresión y eligiendo su tramo preferido de temporada.
Preguntas que conviene hacer antes de confirmar
En compra directa al agricultor la conversación aporta más que cualquier ficha. Con un pedido semanal, las preguntas que realmente cambian la decisión son estas:
- Qué se está cortando esta semana y en qué punto de maduración está.
- Si la partida está pensada para consumo inmediato o aguanta unos días más.
- Qué calibre aproximado tiene lo que se está recogiendo ahora.
- Si conviene esperar unos días para entrar en una ventana mejor.
Cómo encaja entre los cuatro formatos
Las cajas de 2, 5 y 10 kg comparten precio por kilo: 4 €/kg. Entre ellas no eliges por dinero, eliges por cuánta fruta puedes gestionar en fresco. La de 20 kg es la excepción, porque baja a 3 €/kg y responde a otro tipo de pedido, normalmente compartido o comercial.
Vista así, la de 5 kg ocupa el centro: más que un pedido de prueba como la de 2 kg, y todavía por debajo del volumen en el que hay que transformar parte de la fruta, que es lo propio de la de 10 kg.
El contexto completo de la campaña está en la página de cerezas de La Salzadella, y desde contacto se puede confirmar la disponibilidad de la semana.
La disponibilidad, el calibre y las variedades activas cambian cada semana de campaña, y el calendario se mueve entre años según la climatología. Conviene confirmar la situación vigente antes de cerrar el pedido.


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